Puerta Número 22

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Hola!

En ocasiones la Lectura en voz alta toma forma y vida dependiendo del lugar en donde se cuenta el contenido.

Michael ha decidido seguir el plan y todas las instrucciones y consejos de la musa, no desea perder su tienda; así que la siguiente historia la comienza a contar en este lugar…..

“Las Aventuras de Emma”

Era tiempo de vacaciones y en el cielo se deslumbraba una cálida y afortunada aventura que se escribiría en la historia con detalles sublimes y algo sutiles y sencillos aspectos muy simples como una pequeña mentira. Estas eran las vacaciones acostumbradas de Semana Santa de la protagonista de nuestra historia; quien lleva por nombre, Emma, al menos eso creía ella, pero en la magia de un solo día se convertirían unas vacaciones en algo realmente aventurero; en donde se tendría que dar a lugar una gran decisión con aspecto de riesgo por parte de ella.

  Llegaron así las vacaciones de Semana Santa, llego así también, el primer fin de semana de inicio de vacaciones y así llego el autobús a la central de la linda Ciudad de San Luis Potosí, en donde se daría pie a que algo extraordinario sucediera.

  Llego así a esta Ciudad Emma como acostumbraba siempre, pero esta vez con muchos planes en los cuales incluiría en primer lugar estar y gozar en compañía de su gran amiga Leticia. Ella la fue a recoger a la Central y se encaminaron las dos a la casa de la segunda. Lety, la confidente, también se escondía detrás de la manga una sorpresa, ella había venido a recogerla en coche, mismo que venía manejando y ésta no sería la última vez que le vería haciendo esto.

En el trayecto de la Central a la casa, Emma le contó todos los planes que tenía para que estas vacaciones fueran estupendas. Lo que ella no tenía ni idea es que el destino tenía otro plan, mismo que sobrepasaría el factor estupendo. Las vacaciones definitivamente habían comenzado.

  Ese mismo día se quedaron gran parte de la noche solas en la casa puesto que los padres de Lety habían sido invitados a una fiesta en casa de sus compadres y Oscar, su hermano, había salido por el fin de semana con la novia. Por lo mismo, se decidieron a hablarles a unos amigos para que las acompañaran, se trataba de una reunión en donde se incluía unas cuantas cervezas y algo de botana y mucha, mucha música. Fue una gran bienvenida, un buen inicio.

  Al día siguiente se fueron averiguar que había de nuevo para los festejos de esta Semana Santa, fueron precisamente por su itinerario de actividades que se pondrían a hacer, esa era la misión a averiguar, en particular, si había una salida para Real de Catorce y cuánto costaría; tanto por parte de la Ciudad como averiguar cuánto costaría si lo hicieran por su cuenta, ya que para esto no le prestarían el coche. De ahí se fueron a un café Internet puesto que Emma había quedado de chatear a una hora específica con sus amigos del viejo continente con los cuales estaba planeando una reunión, una visita a finales de ese año si todo salía bien en las cuestiones económicas. No querían ser interrumpidas, por lo tanto, decidieron no utilizar el Internet en casa, además a las siete de la noche habían quedado con una vieja amiga de ir a tomar unas copas. Así también en el mismo café conocieron a tres chicos muy simpáticos a los cuales invitaron esa noche. 

Sin embargo, ¿cómo fue que les conocieron? Muy sencillo, todo debido a la tecnología, mientras Emma terminaba su plática fue invitada a una conferencia privada en el chatroom, la cual decidió aceptar puesto que el tema era “el arte en San Luis Potosí” y como nunca habían sospechado de que esto existiera se les hizo a ambas muy interesante y así fue precisamente. Al llegar, de algún modo la hora del encuentro con la amiga, misma que las iba a ir a recoger, decidieron despedirse de sus colegas del chat y quién sabe cómo ni por qué motivo se dio a lugar desde donde estaban chateando que sucedió la tremenda coincidencia que era el mismo lugar en donde ellos estaban y así fue precisamente como se conocieron y todos partieron a este lugar por nombre: “Sueño de una noche de Verano”, un sitio muy acogedor donde había música bohemia que recientemente habían abierto. Resultó tan buena la reunión que decidieron juntarse al día siguiente a comprobar el tema del arte en San Luis Potosí, pero eso si, se trataba de levantarse temprano y quedaron entonces de verse a las siete de la mañana en el mismo café donde se conocieron, el cual por una tonta razón abría temprano los días Lunes. Lo interesante del día siguiente fue conocer el arte donde ni siquiera lo esperabas ver. Ahí mismo termino la aventura con esos tres chicos porque al día siguiente muy temprano tenían que irse ellos hacia la Argentina.

  El día Martes era un día para viajar por el tiempo, se decidieron a recorrer la Ciudad como lo solían hacer cuando se conocieron y a la misma vez se fueron de compras y por la tarde se encontraron con uno de los amigos de Emma de la Red con quien había quedado de conocer y a quien había hablado esa misma mañana para citarse. El nombre de él era Wilbert, un nombre algo extraño, pero a la misma vez no tan común. Quedaron de verle en frente de la Catedral para reconocerse, Emma le dijo que iría vestida tal cual la página en que se conocieron, iría entonces vestida de color limalimón. Al momento en que ellas creyeron verle, fue Leticia la que grito su nombre y éste de inmediato contestó volteando a verlas y por tanto las saludo. Lo mejor es que sin haberle dicho nada él pensó que ya que se trataba de conocer dos chicas, vendría acompañado de un amigo y en ese instante el mundo resultó muy chico. Se trataba ni nada mas ni nada menos que de Lázaro, un viejo amor de Leticia y juntos todos se fueron al café a charlar un rato para conocerse mejor. La plática fue muy amena con ciertos destellos de nostalgia ya que tanto Leticia, Lázaro y Emma se pusieron a recordar la secundaria y en un abrir y cerrar de ojos les llego la noche, pero a Wilbert le llego una idea, ir al concierto que se daría en plaza fundadores. De esta forma terminó la dulce velada dejando a las dos chicas en su casa.

  Esa noche Emma descubrió un amigo en Wilbert y Leticia un viejo amor en Lázaro además de la oportunidad de verle de esta manera puesto que cuando estaban en la secundaria lo de ellos fue tan fugaz, que no duro mucho. En el transcurso de ese día, por la mañana, tomaron las dos chicas una decisión, ir a Real de Catorce, por lo tanto se fueron a comprar los boletos del tour. Durante la velada, ellas comentaron lo que iba a ser su siguiente aventura y ellos quisieron unirse a ella, pero ya no quedaba ni un boleto. Así que la hazaña la tendrían que vivir ellas solas. Sin embargo, podían disfrutar todos ellos juntos el día de mañana una salida al cine, la película no recuerdo cuál fue, pero si sé que todos se divirtieron ese día.

  A la mañana siguiente, día Jueves, día de la visita de los siete altares empezaba la siguiente aventura y una nueva experiencia; la experiencia de Real de Catorce que sería sólo de ellas puesto que los muchachos no pudieron ir. El tour contaba con un guía y a través de él conocieron el lugar, su leyenda y mientras el guía hablaba en cada uno de los sitios importantes, las dos chicas dibujaban en el paisaje la forma en como lucía en aquellos viejos tiempos cuando se formo esta Ciudad; vieron reflejado en todos los lados hacia donde veían; el viejo Real de Catorce, así de poderosas eran las palabras del guía. Al regresar a San Luis, los padres de Leticia las estaban esperando y todos juntos se fueron caminando hasta la casa y creo que vale la pena mencionar que ellas no paraban de hablar, contaban todo lo que les había sucedido. Al finalizar su conversación dijeron que habían quedado extasiadas, pero que también hambrientas y como había kermes cerca de la casa se decidieron todos a ir a disfrutar de un delicioso pozole. 

  El día Viernes estaba llegando, estaban a punto de acabarse las vacaciones, al menos eso es lo que Emma pensaba. Era Viernes día muy bueno para ir a nadar, a jugar dentro del agua, siempre y cuando el balneario estuviera abierto, pero si así no fuera las chicas irían a nadar a otro sitio; lo bueno fue que el balneario si estuvo abierto. La mamá de Leticia las acompañó como siempre lo hacía aunque esta vez invitó a una amiga para que la acompañara mientras las dos chicas se divertían como ellas solas.

  Las dos envestidas en traje de baño brincaron directamente al agua salpicando a todo aquel que se encontraba cerca, pero eso no les importaba ni siquiera el mal humor de los demás, además a ellos mismos se les olvido. Pasaron un buen rato jugando en el agua, realizando competencias y disfrutando de las olas. Habían pensado con artimaña aparentar estar ahogándose ya que el salvavidas estaba bastante guapo, pero las dos se desanimaron. Pasaron unos minutos y Leticia decidió salirse de la alberca e ir asolearse un rato, Emma en cambio se quedo; a los pocos instantes observo algo, que fue lo mejor que pudo haber hecho, fue la mejor decisión puesto que los ojos de ella, su mirada, se encontró con la mirada de Josafat, un chico moreno de ojos amielados. De inmediato se dio cuenta que éste le gustaba y que tenía que llamar a como de lugar su atención, así que lo salpicó con agua, eso mismo rompió el hielo y comenzaron a platicar, a hacerse preguntas, empezaron a conocerse. Después Leticia entro en escena y Emma la presentó ante él y eso mismo hizo él con su amigo. Minuto a minuto Josafat y Emma parecían gustarse, parecían entenderse muy bien, casi a la perfección; tanto que estuvieron jugando como dos niños en el agua. Tiempo después todos decidieron ir a los toboganes, se lanzaron uno por uno. Manuel y Leticia habían quedado satisfechos, pero los otros dos todavía tenían ganas de otra caída más. La diferencia es que en esta ocasión a Josafat se le ocurrió la idea de ir en el tobogán juntos. Sentir el cuerpo de él contra el suyo, le quemaba la piel.

   También ese Viernes se venía lo que acostumbraban ellas siempre, que era el ir a la Procesión del Silencio y Emma decidió invitarlos a que las acompañaran. Él aceptó la invitación muy gustoso, pero ya era la hora de retirarse, lo mismo dijeron ellas y por lo tanto nada mas lo que quedaba por decir era donde se iban a ver en la noche, acordaron y luego se despidieron unos de los otros.

  Así se llego la noche, la hora en que quedaron. Las chicas se dirigieron al lugar de la cita. Cuando llegaron ahí, Leticia se fue a conseguir un teléfono para hablar con respecto a los planes del día siguiente con otra de sus amigas. Emma se quedó entonces esperando, Josafat llego de inmediato, pero estaba irreconocible ante los ojos de ella. Se le veía alto, cabello engomado, lentes puestos, playera amarilla y pantalones de mezclilla negros. Él tampoco le reconocía, pero de tanto que estaban mirando, tratando de adivinar si ella era ella y él era él, decidieron decir mutuamente ¿eres tú? Es obvio que la respuesta fue afirmativa.

 Esa noche comenzó lo especial y sublime de las vacaciones, estaban en Plaza Fundadores y como todavía no empezaba la Procesión del Silencio decidieron entonces darse una vuelta por cada una de las plazas y calles por las que iba a pasar la Procesión. Pensaron en comer algo, pero se negaron de ese placer además de que no había nada apetecible, minutos después andando por los rincones de la Plaza de San Francisco vieron a un artesano que hacía cosas muy bellas con pedazos de tronco de árbol. A Emma se le antojo llevarse una artesanía a casa, una en particular que tenía la figura de la Caja del Agua, entonces decidió preguntar el precio y resultó que eran diez pesos, pero no traía para nada de cambio, así que le pidió de favor a Josafat que le prestara y él sólo contestó “¿cuál es el que quieres?” Y luego también le preguntó a Leticia si deseaba una y él se compró otra. Asimismo decidió que todo esto fuera un regalo; así ese pequeño presente, Emma, lo atesoraría por siempre.

   Paso el tiempo y ya se encontraban en uno de los costados del Palacio de Gobierno y decidieron encontrarse un lugar para sentarse y disfrutar del evento, pero no empezaba la función, se estaban cansando y comenzaba a hacer algo de frío por lo cual decidieron irse a tomar un café en la Posada del Virrey. Leticia y Emma decidieron por un capuchino acompañado de un pie de fresa y Josafat se decidió por un café express, él cual resultó muy pequeño. Al poco tiempo de estar ahí e intercambiar algunas palabras comenzó la Procesión y Lety decidió ir a ver; y en cuanto se pago por los cafés, los otros dos decidieron ir a acompañarle. Había un conjunto de personas reunidas en frente de la puerta observando lo que sucedía, cuando de repente Emma sintió algo en su cuello, al saber lo que era dejo que los labios de Josafat siguieran su camino por el resto de éste y por su boca también, fue así que también los brazos de él rodearon la cintura de ella, estos brazos la abrigaban y el cuerpo de él la llevaban a sentirle cada vez más cerca de una manera orgásmica y algo escalofriante; tanto que se fueron a sentar de nueva cuenta a una mesa, desde ese instante parecían una pareja, escondiendo las manos debajo de la mesa.

Así se llego el final de la Procesión y tenían que partir a casa, en el camino se encontraron con unos mariachis dando una serenata desde un balcón de lo que parecía un restaurante mexicano, se encontraron entonces con una muchacha quien los invito a visitarlos pronto. Fue en ese momento que a Emma se le ocurrió decir que ese sería un buen lugar para darle una despedida a sus vacaciones y volteando a ver a Josafat para saber qué opinaba al respecto, él afirmo.

  Por lo tanto, quedaron de verse el domingo precisamente en ese lugar a las tres de la tarde. Al llegar a casa recibieron un pequeño regaño y se dirigieron a su cuarto, realmente Emma estaba extasiada, le podía sentir toda esa noche acariciando él su piel, rociando sus labios, sintiendo sobre su cuello su respiración. Toda la noche le tuvo cerca puesto que estuvo pensando sólo en él.

  Al día siguiente, Sábado, el plan en la lista era descansar y qué mejor lugar para hacerlo que en un Spa que hacía poco que habían abierto en la colonia las Lomas. Así que después de desayunar se dirigieron Emma y Leticia a ese preciso lugar a gozar de dos cosas: De un delicioso masaje y un rico baño al vapor, de este modo estarían listas para la noche para el baile en el antro que tanto ha presumido Leticia y que nunca antes Emma había conocido. Claro que faltaba averiguar bien lo del coche, quién las iba a llevar, quién las iba a traer, sí tendrían que mentir para que las dejarán salir, todo eso tendría que ser averiguado antes de que cantarán victoria de que ese sería el plan de la noche. Así bien, hicieron unas llamadas y todo estaba listo; habían quedado con unas amigas de verse en el antro y ellas mismas las llevarían a su casa y Leticia había conseguido que su otro hermano las llevará. Además habían decidido que si las amigas les fallaban se tomarían el primer taxi que vieran de regreso a casa, pero esto no fue necesario.

Después de unos cuantos minutos de haber llegado ellas vieron a lo lejos a las otras que eran parte del plan. Así que se pusieron en línea para luego entrar. Al estar en la fila, Emma comenzó a platicar lo que habían hecho en la mañana y justo antes de salir para acá, habían ido las dos en conjunto con otras amigas a matar a sus Judas puesto que como verán era hoy la “quema de Judas”. Cuando estaban a punto de entrar, Emma visualizó a lo lejos a alguien muy familiar y se dijo: ¿Será? Y cuando oyó estas palabras: “Creí que ya no te encontraba”; sabía que tenía que ser verdad lo que veían sus ojos, era ni nada mas ni nada menos que Josafat, quien había cambiado de idea y se decidió a ir. Así de este modo al instante entraron al lugar. Al entrar pagaron sus entradas y dejaron sus chaquetas, buscaron entre todo el montón de gente un lugar para estar y Emma dijo que no había mejor lugar que la pista de baile y como estaban tocando algo que le gustaba, se agarró a Josafat del brazo y se lo llevo a bailar y no pararon hasta después de media hora; aunque sólo para tomarse algo de beber. Los demás, en ese instante, se encontraban bailando.

 En unos cuantos minutos más, ya algo cansados, Josafat decidió por encontrarse un lugar para sentarse en el piso de arriba. A la búsqueda se dieron encontrando con éxito un pequeño rinconcito sólo para ellos, en donde sus brazos se encontraron y sus besos se comprometieron entre si. Poco después terminaron la velada bailando. Luego todos se dirigieron a sus casas. Leticia se fue con los amigos para dejar solos a los tórtolos quienes se fueron en una camioneta. Misma que se perdió en el camino puesto que encontraron minutos después de salir del antro un lugar para estacionarse y charlar un rato; aun cuando mañana se iban a volver a ver. Al instante de estacionarse no tardaron los arrumacos en aparecer, sin embargo, Emma se decidió por detener toda la situación para hacer la siguiente pregunta: “¿Qué estamos haciendo? Además de que mi amiga nos esta esperando y puede que ya este preocupada por nosotros; yo me voy el Lunes, ¿no crees que estamos llevando las cosas muy lejos?” A lo cual Josafat contestó: “No tenemos porque llegar tan lejos, pero esta bien, mejor agarramos ya el camino y mañana platicamos.” Así llegaron a la casa de Leticia y se despidieron quedándose de ver el día de mañana.

   Toda esa noche Emma no pudo conciliar bien el sueño. Su cuerpo se abalanzaba de un lado a otro de la cama. Toda esa noche se puso a pensar que todavía no estaba claro lo que le esperaba en la Ciudad de México, quizás Luis quería entregarle su amor, quizás esto entre Josafat y ella era tan solo un fling de primavera. Además mañana era su último día de vacaciones en San Luis Potosí y bien dicen que los amores a la distancia no funcionan. Esa noche también pensó que qué importaba Luis; si él fuera importante en su vida por qué había ocurrido esto entre Josafat y ella. Lo que era un hecho es que esa noche Emma no dormiría.

 Sin embargo, en la mañana, cuando las dos chicas se despertaron; Emma tenia una sublime sonrisa en su boca y pronto averiguaremos cuál era la razón al momento que Leticia le hiciera la siguiente pregunta. “¿Por qué tienes esa sonrisa en tu boca si anoche estabas tan preocupada?” A lo cual le contesto: “Sabes, después de toda esa discusión dentro de esta cabeza mía que no me dejo dormir; entrada la noche me hice esta pregunta: ¿a qué viniste a San Luis? Pues vine a divertirme y no a preocuparme por cosas que ni siquiera han sucedido todavía y por eso esta mañana me levante con esta sonrisa. ¿No se empieza mejor el día así?” “Tienes toda la razón” afirmó certeramente Leticia.

  Esa mañana se fueron a hacer las últimas compras de las vacaciones y después se regresaron a la casa para comenzar a arreglarse puesto que las dos chicas se verían a las tres de la tarde con sus respectivos galanes, y también esa noche estaba escrito en la vida de Emma que algo fuera de lo común, fuera de lo usual le iba a ocurrir; algo que simplemente no se espera y que ni por su mente ha pasado. Eran así ya las tres de la tarde y ambas se encontraban en el lugar donde se habían citado con Lázaro y Josafat. Ambas parejas comían muy tranquilamente y caricias por debajo de la mesa se daban en la escena donde se encontraban Josafat y Emma. A lo lejos se escuchaba una canción esa que termina diciendo; “sólo esta mi almohada” y en ese instante se dejó escuchar de los labios de Josafat la siguiente frase que le dijo muy sublimemente a Emma al oído: “Yo no quiero que sólo este mi almohada”, a lo cual ella le contesto: “¿Qué?” y fue entonces cuando él se quedo en un total silencio. En ese instante ella le insistió a él que le dijera lo que le había dicho al oído y ella no había escuchado; él sólo le contestó que no había sido nada importante, que lo olvidara y fue de ese modo que continuaron comiendo y las caricias por debajo de la mesa desaparecieron. Lo único que existió en ese momento fue el beso que le dio a ella en su dulce boca.

   Al terminar de comer y salir del restaurante cada pareja agarro su camino y en eso Emma le dijo a Josafat que tenia una gran idea, la cual era: “¿Por qué no vamos a todas las plazas que tenemos cerca antes de ir a misa y dejamos nuestro recuerdo? ¿Estás de acuerdo?” Él después de esta sugerencia cambia su estado de animo y volvió a ser ese chico tan sonriente del cual se había enamorado y así se dieron a la marcha de dejar su huella en cada uno de los distintos rincones que visitarían ese día.

 El lugar por el cual comenzaron fue la neveria barroca en donde ella pidió un sencillo de pétalos de rosa y él un sencillo de beso de ángel. Al tener ambos sus nieves; se fueron directamente a las fuentes de fundadores a saborearlas. Así comenzaron otra vez a darse los besos entre ambos y compartieron ambos sus nieves y ahora los besos tenían sabor a ángel y pétalos de rosa. En ese instante paso una vendedora de flores y Josafat decidió comprarle a Emma una bella rosa blanca y una apasionada rosa roja sin imaginarse siquiera que la combinación de estas dos dulces rosas significaban “una fuerte pasión” y se las entrega diciéndole: “Para que me recuerdes y lo que trate de decirte al oído en el restaurante es que yo no quiero que sólo este mi almohada, ¿entiendes lo que te digo?” Y sin decir palabra alguna ella le dio un beso en la boca. Y como si no hubiera pasado nada continuaron su camino, el siguiente lugar donde pararon fue la plaza de armas donde se encontraron unos niños jugando y Emma se detuvo a jugar con ellos; ella no se dio cuenta, pero Josafat la miraba tiernamente como cuando un padre ve a su pareja jugar con sus hijos.

  Después de unos minutos de estar jugando continuaron su recorrido y llegaron así a la plaza de san francisco; llegando ahí se decidieron a entrar a misa a la propia iglesia de san francisco no sin antes que Josafat le dijera suavemente al oído un “te quiero” y ella contestara susurrando puesto que ya estaban adentro y la misa ya había empezado un “yo también.” Lo curioso del asunto es que había una boda abierta al publico y los novios estaban a punto de anunciar sus votos; lo más interesante era que la novia en lugar de ramo llevaba dos rosas; una blanca y una roja. Al momento que los novios dijeron “acepto” sin ningún motivo, Josafat y Emma dijeron lo mismo. Entonces el padre dijo “yo los declaro marido y mujer; puedes besar a la novia” y fue así que esa pequeña historia terminó con un beso.

  La gente comenzó a despedir a los novios y poco a poco la iglesia se quedo completamente vacía a excepción de ellos dos, había un completo silencio entre los dos hasta que Emma decidió romper con el diciendo: “¿Qué fue lo que paso hace unos minutos?” y él nada mas dijo, “si tú no lo sabes cómo quieres que yo lo sepa.” De ese modo comenzaron a darse un intercambio de palabras entre ellos en donde ella fue la primera en empezar:

 “Fue un juego ¿no fue así?”

“No lo sé, ¿tú quieres que sea un juego?”

“No lo sé, ¿qué es lo que tú deseas?”

“No regreses mi pregunta con otra, contesta, ¿tú quieres que esto que nos dijimos  sea un juego?”

“No, no quiero que esto sea un juego. Quiero que lo hagamos bien, que digamos nuestros propios votos ¿quieres hacerlo?”

“Sí, vamos a hacerlo, tú comienza primero.”

“Sabes, la vida es dura a veces. Hay muchas decisiones que tomar, y ninguna de ellas es fácil. Hay cosas que quieres hacer pero no puedes, y hay cosas que no quieres hacer pero tienes que hacerlas. Hay buenos tiempos y tiempos más difíciles, y hay días en que sientes que nadie podría comprender jamás lo que es ser como tú y probablemente estás en lo correcto pero yo estoy aquí si deseas conversar y compartir, y olvidar la vida por un rato y eso mismo quiero hacerlo contigo toda la vida; si me aceptas.”

“Te acepto y para siempre.”

“Ahora es tu turno.”

“Al despertar no quiero que sólo este mi almohada, sino quiero que tú estés a mi lado y para siempre si me aceptas.”

“Te acepto.”

  Y sin decir ninguna otra palabra se retiraron de la iglesia y se dirigieron a la casa de Leticia y al llegar ahí, Josafat le dijo:

 “No te vayas. Mañana comienzo mis vacaciones en el trabajo y me voy a ir a visitar los alrededores de San Luis y quiero que vengas conmigo.” 

 Ella por un momento se quedo muda y luego le dijo: “No sé que decirte, sólo que me tengo que ir el día de mañana puesto que mi mamá me espera allá; de lo contrario te acompañaría.”

Después de unos segundos Josafat procedió. Te voy a decir esto y una sola vez. Sé que te esperan en la Ciudad de México, pero si en verdad deseas acompañarme sabrás como arreglarlo. Yo sólo te digo que te espero en la Iglesia de San Francisco mañana a la una de la tarde. Yo mismo te llevare a la Ciudad de México; una vez que hayas gozado junto conmigo casi toda una semana. Piénsalo y dime que sí.” Le dio un beso y se marcho.

  De inmediato entro en la casa y se fue a confiarle absolutamente todo a su fiel confidente del alma Leticia. La suerte le acompañaba puesto que ella ya había llegado, le pidió su opinión y así fue como le contesto: “¿Valdrá la pena las consecuencias que se darán a continuación de este viaje?, realmente no le conoces. Sin embargo, yo no puedo decidir por ti. Sólo te digo que lo pienses y aunque este mal de mi decirlo y puede que me arrepienta después; haz lo que sienta tu corazón.” En ese momento eran las diez y media de la noche.

  Al llegar las once de la noche, Emma ya se había decidido. 

   Hoy era Lunes a punto de ser la una de la tarde y Josafat la esperaba con impaciencia, cuando ya se había dado por vencido la ve aparecer con su maleta y sin esperar un minuto más se fue corriendo hacia ella, la levanto de los brazos y la beso. Así también le pregunto qué como lo había hecho, pero ella no quiso decirle, sólo dijo: “vayámonos ya.”

Ahí empezaba la gran mentira que tornaría en ser la aventura más grande de su vida. Lo que Emma no le había dicho a Josafat era cómo lo había hecho para cambiar sus planes. No se lo dijo porque la respuesta no era tan simple, había sido necesario la complicidad de Leticia como muchas otras veces para que esto se llevara a cabo y la complicidad de otras dos colegas más. Bien dicen que para decir una mentira; siempre se debe comenzar con una verdad y así lo hicieron. Emma hablo por teléfono esa noche a su mamá para decirle que Leticia la había invitado por una semana a la Huasteca y ésta accedió a que fuera; mientras Lety hablaba con las colegas para dar a lugar a ese plan, pero sin la presencia de Emma; lo bueno era que estas últimas ya habían hablado al respecto, es decir existía ese plan. Esa misma noche Leticia hablo también con su mamá para conseguir el permiso y por una extraña razón se lo dieron. Asimismo al mediodía se dio a lugar al plan en el coche de Andrea.

   Al instante en que Josafat y Emma se encaminaron hacia la aventura se dio el inicio de descubrimientos entre ellos, de pláticas interminables, de descubrir íntimos secretos, de dormir bajo las estrellas, de compartir una cama en aquella vieja posada en la que se quedaron, de nadar juntos bajo las cascadas y de un sin fin de cosas más hasta que llego el gran final de esa gran aventura. Quedaban dos días para llegar a la Ciudad de México y en el trayecto decidieron pasar por el Castillo del Ingles; cuando llegaron a ese lugar se encontraba cerrado, pero aún así se decidieron a entrar aun cuando fuera a hurtadillas. Estando adentro recorrieron todo el lugar. Al estar en el interior del castillo se decidieron por descansar. Sin embargo, bajo la luz de la luna llena sus cuerpos decidieron descubrirse a fondo y entregarse en una pasión descontrolada. 

 Despertaron abrazados uno del otro y antes de que los atraparan se vistieron y se fueron de la misma forma en la que entraron. Eran apenas las seis de la mañana del sábado, el tiempo justo para ver nacer el amanecer en una laguna que se encontraba cerca; ahí mismo había un pequeño cerro el cual escalaron y al llegar a la cima sin haberlo planeado los dos gritaron que se querían y de nueva cuenta sus cuerpos se entregaron, pero esta vez en un abrazo y sublime beso. Después de esto partieron hacia la Ciudad de México.

  Eran las siete de la mañana del domingo cuando hicieron su entrada a la Ciudad de México y en ese momento Josafat le pregunta: “¿te arrepientes?” “¿De qué?” ella le contesta; segundos después él prosiguió con lo que había empezado diciéndole: “¿De lo que paso en el castillo, en fin de todo?” Ella con un dulce gesto en la mirada le dijo que “no me arrepiento absolutamente de nada”, pero no pudo evitar preguntar, “¿qué sigue ahora? ¿Le damos la oportunidad a que esto funcione a pesar de la distancia?” Él se quedo por un momento callado y antes de que pronunciara palabra alguna; Emma le dice: “Recuerda, tú rompiste con tu anterior novia cuando se mudo a los Estados Unidos.” Él entonces le contesta: “Si tú lo deseas yo lo deseo también; que le demos a esto una oportunidad.” Y comenzó de nueva cuenta el intercambio de palabras comenzando por ella:

“Antes que nada ocurra debo decirte que aunque esto no se hubiera dado yo de igual manera me hubiera entregado a ti aquella noche.”

“Eso no importa, lo importante es lo que ocurre a partir de este instante.”

“¿Y qué es lo que ocurre ahora?”

“Primeramente te llevo a tu casa e inmediatamente me regreso a San Luis puesto que mañana comienzo a trabajar. Hoy en cuanto llegue te hablo para saber de ti y ver si no has cambiado de opinión.”

“Déjame que te interrumpa un segundo, primero, no cambiare de opinión y segundo, ya pronto terminare la Universidad y no creo que me tarde mucho en titularme y en cuanto lo haga puedo ir a ver trabajo a San Luis, ¿qué te parece?”

“Me parece un buen inicio y una muy buena idea.”

   ¿Qué habrá ocurrido entonces? ¿El amor habrá vencido la distancia o habrá sido todo lo contrario? Sabes, creo que esa historia la debes escribir tú.

Así ¿qué crees que sucedió después?

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Published by: sserrat

I'm the new black, but in color and that color is all the words that come up from inside my head. Fact: This Blog is for me to feel like a real writer. It's just like the feeling that the characters from the movie "you got mail" felt when those words appeared on the screen, that's how I feel when I clicked on P.U.B.L.I.S.H.E.D. That's just a great feeling. I can't see myself no writing in the sense of forever. Writing is magic and when you read me becomes true and when you comment starts to scream. I just love it. A place to be, to let myself go.

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