Puerta Número 43

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Hola!

Los distintos tiempos de nuestra vida son todos importantes, pero siempre unos sobresalen sobre otros.

Desenmascarando la Historia
Hoy 21 de Julio es la inauguración de la exposición de pintura de un artista que a partir de este instante comienza a hacer carrera, comienza a darse a conocer entre la crema nata de nuestra sociedad. El periódico Letsart es el que cubre tal evento, el periodista encargado, José Luis, se ha dedicado a observar a detalle el como se desenvuelve el acontecimiento más esperado de la semana, en especial, observa el modo en el que el artista se expresa ante su obra.
 
Así bien, ha llegado la hora de la entrevista, entrevistar a quien es objeto hoy de diversas opiniones, Julio Benavente. Así se acerca José Luis para hacerle las preguntas que cuyas respuestas contestaran y esclarecerán cualquier curiosidad que se haya provocado esta noche.

– Julio, hoy es tu gran noche, hoy comienzas una nueva etapa de tu vida, ¿cómo te sientes al respecto?
– Me siento como si estuviera bajo la lupa de un mundo diverso de miradas que tratan sin lograrlo de desenmascarar mi obra. Ante esta respuesta José Luis se queda consternado.

– Has tocado un punto muy importante, desenmascarar. ¿Opinas que la gente que se encuentra aquí trata de saber quién eres a través de tus pinturas? ¿Eso te preocupa?

Julio se queda por un momento determinando cual sería su respuesta. – Realmente no. Yo lo mencioné porque es lo normal que ocurre, la gente trata de buscar significados, respuestas, observan y observan otra vez la obra tratando de descubrir algo que quizás ni existe. Tratan con todas sus fuerzas de ser el propio autor de la obra.

– Bien, déjame establecer de otro modo mi pregunta. El hecho de que la gente se presente de esta manera ante tu obra, es decir, que se presenten como observadores, como críticos ¿te molesta?

Julio entendía por donde iba el periodista, trataba de tenderle una trampa, trataba de ver un problema donde no lo había y de este modo le contesta: – Absolutamente….. No. Cada quien tiene su forma de valorar lo que esta viendo, cada quien tiene su forma de admirar.

Ante esta respuesta al periodista no le quedo mas remedio que abandonar ese camino y comenzar uno nuevo. – Bueno, aclarado ese asunto comencemos a definir la manera en la que esta dividida tu exposición. Me intrigan dos espacios. Uno, “De vuelta a la vida” y el otro, “El momento en que todo cambio.” Me llevan a pensar que además de ser dos etapas distintas en tu desarrollo como artista; encierran algo más. ¿Estoy en lo cierto?

Ante este cuestionamiento, Julio, se detuvo a pensar en cual sería su respuesta. El decir que era cierto sería dar pie a desenmascarar historias en las que él no era el único protagonista. El mentir al respecto, lo llevaría a un gran silencio porque sabía que el periodista desearía desenredar el motivo de esos títulos y no sabría entonces como responder. Fue así que…..

– Sí, estas en lo cierto. Ambos espacios definitivamente hablan de algo más allá de dos etapas de mi vida como pintor sino que disfrazan dos historias.

– Bien, comencemos por el segundo espacio. ¿Cuál es la historia?

En ese instante se le ocurre al artista el modo de cómo escabullirse de estas preguntas. – Los dos espacios, hablan de historias que me llevarían mucho tiempo para desenmascarar ante usted.

Lo que el artista no se esperaba como respuesta es que al periodista se le ocurriera una nueva idea para poner frente al artista un callejón sin salida. – Tiene usted toda la razón; así, qué le parece si concertamos una cita para que nos relate sus historias.
 
A julio no le quedo de otra que aceptar, sabía bien que si se negaba, la prensa crearía de igual modo su propia historia. Una negación de él asimismo provocaría rumores, lo mejor es estar en armonía con la prensa. Así que el pintor acepto la propuesta.

 En la nota periodística además de relatar el desenvolvimiento de tal acontecimiento al final anticipaba con una frase, una historia pendiente. “Próximamente Desenmascarando dos espacios de la obra de Julio Benavente.” ¿Cuáles? “De vuelta a la vida” y “El momento en que todo cambio.”

Bien, aquí comienza la historia. Hoy es el día en que se desenmascaran acontecimientos de un pasado en el cual Julio no es el único protagonista. Tanto él como el periodista se encuentran en la sala de su casa para así llevar a cabo la entrevista que se había concertado la semana pasada. De esta forma comienza el periodista a cuestionar:

– Julio, comencemos por el segundo espacio que lleva por nombre “El momento en que todo cambio.” En pocas palabras, ¿qué se debe entender de este título que le das a este preciso espacio?

– En pocas palabras José Luis, es precisamente lo que dice el título. Bien, se dio en un momento en el cual se manifestó un rompimiento en mi vida. Es decir, existía una estructura que se seguía y de repente se ve interrumpida.

Después de este relato, José Luis, queda aún más intrigado que por lo tanto….. ¡Interrumpida!; ¿en qué sentido?

– Sabes, mejor comencemos por el principio. Esta etapa de mi vida se da en el año de 1954.

En el minuto que comienza él a relatar su historia era como si no fuera él. Lo relataba de tal forma que era como si hablara en tercera persona. Como alguien ajeno a él comenzó a hablar. De esta manera se van presentando las imágenes de un pasado.
 
Era un hombre con su propio misterio, encerrado en su pequeño mundo y abierto tan solo a la expectativa que él deseara. Era un artista. La inspiración no llegaba a él con mucha frecuencia, pero cuando así era, lo sabías inmediatamente, puesto que cuando esto comenzaba a suceder colocaba una manta sobre la ventana. Manta que a la larga estaba consumida en una diversidad de colores. Esta manta la ponía sobre la ventana para indicar que se encontraba trabajando en una nueva creación.
 
Sin embargo, la manta tenía otra razón de estar, puesto que cuando se fastidiaba, se enojaba de que las cosas no le salían como él quería, en ella descargaba su furia. En ella caían gotas de pintura. Ha de tener como cincuenta guardadas en un baúl; cada una representaba el valor de su trabajo. En ocasiones, las miraba con el objetivo de abstraerse de energía y considerar entonces, de que todavía poseía el don de la pintura.
 
Y antes de que Julio continuara con su relato el propio periodista lo interrumpe, pues, le desconcierta el modo en que esta narrando la historia de otro.

En ese instante entra a la habitación Alondra para aclarar así esa precisa duda. – Tiene toda la razón. Se encuentra relatando la historia desde mi versión de los hechos como si fuera yo misma la que estuviera hablando. ¿El motivo? Es precisamente porque yo también soy protagonista de este relato. Así que si su deseo es desenmascararlo como afirmaba en su anterior artículo déjeme a mi continuar narrando.
 
Después de esto a José Luis no le queda de otra que saciar su curiosidad. – ¿Y usted es?

– Mi nombre es Alondra y antes que lo pregunte, soy la Musa. Esto lo puede observar en su obra, tiene pinturas en las cuales me refleja.

– Es verdad, ya decía yo que su rostro me resultaba familiar. Bien, continuaría usted con el relato.

Y así Alondra comienza a dar seguimiento a la narración. – En realidad nuestra historia comienza dos años antes, nuestra relación de pareja que fue muriendo con el tiempo, pero que en un principio era mucho más profundo que el mar. Tan es así, que le conocía y le conocí como ninguna otra, a lujo de detalles. Con el tiempo todo cambio, nos convertimos en amigos, le conocí cada una de sus conquistas, pero lo nuestro continuaba siendo especial y por ello tenía la llave de su casa, aún cuando eso no tiene importancia.

Tomó un respiro y continuó su charla. – Lo importante aquí es desenmascarar el motivo del título de la obra. El motivo comienza un 24 de Septiembre de 1954. Ese día llegué sin avisar como otras tantas noches. Ese día ni siquiera me sintió llegar ni cuando entre en la habitación donde él se encontraba meditando.

En eso se ve interrumpida por José Luis. – ¿Meditando? ¿En qué sentido? ¿Por qué? Para contestar a ello, es Julio, quien responde. – Ya lo había mencionado anteriormente. La meditación fue debido a un bloqueo artístico, la inspiración había navegado fuera de mi ventana, de mi lienzo, de mi pincel. Un bloqueo total; por lo mismo recurrí a mi rincón, a mi baúl, a mis mantas, a recobrar mi energía de inspiración y en eso tu llegaste, ¿no es así, Alondra?

– Si, y como estaba diciendo. Se encontraba Julio ahí callado y no quise perturbarlo. Minutos después….. Volvió su mirada hacia mi, se levantó lentamente y caminó despacio a encontrarme. Al estar frente a frente, se quedo ahí parado observándome, pero notaba que su mirada no se encontraba fija en mi, mejor dicho parecía perdida. Levantó su mano y se quedó mirándola; durante todo este tiempo yo me encontraba inmóvil, es como si quisiera entrar en él, en esa cabeza suya. Entonces, reposó su mano sobre mi rostro, la dirección que tomaba era hacia el sur, hacia mi boca. Al llegar ahí acarició mis labios con su pulgar mientras humedecía su boca. Forzó mi boca a abrirse y metió su dedo, girándolo alrededor de manera tan sutil, tanto que empezaba a excitarme. Lo retiró suavemente, pero lo siguió reposando sobre mi labio inferior y acerco su boca a la mía y me regaló su aliento. Creí que me iba a besar, sin embargo, nunca sentí algo más exquisito. Su mano seguía navegando sobre mi piel y su mirada continuaba confrontándome; navegaba hacia mi cuello y sentí como su mano presionaba robándome el aire. Se dirigió hacia mis botones, desabotonó los necesarios para acariciar uno de mis senos y continuó desabotonando hasta el último botón. Retiró poco a poco mi blusa de mi cuerpo hasta que cayó al suelo y lo mismo sucedió con mi falda. Sobre mi cuerpo, la única ropa que traía puesta era la interior, mis medias y obviamente mis zapatos. Cuando cayó al suelo mi falda, en ese momento me sujetó de la cintura y me llevó hasta la cama donde me reposó. Se retiró de mi y desabotono su camisa, se la quito y la arrojo y volvió conmigo. Me encontraba inerte a la espera de su siguiente movimiento; me miró y con cuidado me fue quitando los zapatos y mis medias. Acarició mis pies de tal manera que parecía que se encontraba esculpiendo. Quise decirle algo y cuando estaba a punto de pronunciar palabra, silenció todo con un beso que robaba mi respiración y así fue besando mi cuerpo, toda mi piel sin desnudarme por completo aún cuando ya se encontraba haciéndolo con sus besos, entonces volvió al mismo instante en donde comenzamos, a observar fijamente su mano. Bruscamente se retiró de mi lado y fue a pintar un nuevo cuadro, su mano se había nutrido de mi y ahora parecía que tenía vida propia. Ese día no hubo manta alguna, desde ese día, yo representaba el valor de su trabajo. Las pinturas no hablaban de mi, pero, la inspiración emanaba de mi. Él me necesitaba ahora, y yo qué puedo decir, caí rendida ante esa petición.

Y de este modo es como se termina confirmando el motivo del nombre de la obra y así es como el periodista responde. – Entonces, “El momento en que todo cambio”, se refiere a la forma en que recibes la inspiración. Sin embargo, déjame hacerte unas preguntas; ¿No ya antes emanaba la creación de una obra de arte, de una musa? O es acaso que lo que tratan de decirme con toda esta historia es que ¿la inspiración es debido a un placer sexual? Cualquiera de los dos puede contestarme.

Es Julio, quien decide contestarle. – No es sólo un placer sexual, es algo más sensible. La inspiración se origina en ella, es ella quien transmite los colores, la forma de mi pintura.

Pero el periodista siguió insistiendo. – Entonces, lo admites, es sexual lo que provoca la estructura completa de la obra.

A lo que Julio le responde. – No es así en absoluto. Obviamente existe un afecto sexual; pero hay más que eso, es el reconocerla como la primera vez, redescubrirla y de igual manera yo me reconozco y me redescubro en ella. 

Pero el periodista no descansa en la batalla y sigue insistiendo. – Lo admites, es sexual.

– No lo estoy negando. Lo que niego es que sólo le des tu ese valor; es mas si fuera sólo eso ¿no sería lógico que toda obra creada por mi tratará de ella solamente? 

A lo que José Luis contesta. – Bien, comencemos a desenmascarar el otro espacio, “De vuelta a la vida.”
 
Julio contesta. – Esa historia es aún más complicada. Lo es porque sólo conozco parte. El inicio de esta obra, de este espacio comienza mucho antes de tener la más remota idea que podía yo lograr hacer algo de mis pinturas, de mi arte.
 
Antes de continuar, Julio se ve interrumpido por José Luis. – Dime, ¿por qué dices que sólo conoces una parte de la historia?
 
– Porque así es y ya lo entenderás al momento que termine de relatar la misma. Era exactamente un 27 de Abril del año de 1949. Ese preciso día comenzaba a crear lo que sería el retrato de una mujer, comencé a darle figura al cuadro, a darle una silueta y un perfil a esta mujer que tenía impuesta en mi mente. Sin embargo, había algo que me lo impedía, pero por más que intentaba que mis pinceles plasmarán lo que quería al lienzo, era imposible. Empecé a alterarme, ese día la manta terminó en un completo desastre de un sin fin de pinceladas de todos los colores. Comencé a ofuscarme, a que ya no podía, que era imposible. Al momento que enunciaba mi boca todas estas palabras rompí y arroje al suelo todo lo que tenía a mi alcance y me salí huyendo de mi departamento. Al regresar esto fue lo que encontré….. –En ese instante se dirige hacia un buró y del primer cajón saca un pequeño pedazo de papel.- Esto fue lo que halle a mi regreso, estaba sobre esta pintura al lado de un pincel.
 
El periodista entonces pregunta. – Puedo saber lo que dice la nota.

– ¿Por qué no la lees tu, Alondra?

– Si, esta bien. Dice: “Gracias, aquí dejo el pincel y el comienzo de algo que si te lo propones puede rendir fruto, comienza de nuevo. No sé, pero presiento que esta vez el resultado será distinto.”
 
El periodista sumamente intrigado pregunta. – ¿No existe alguna firma? Me supongo que no porque de otra manera hubieras leído el nombre entonces, ¿alguna vez supiste quién era esa persona? ¿Nunca tuviste la curiosidad de a que se refería cuando te daba las gracias?
 
Julio le contesta. – Nunca supe quien fue, aunque déjame decirte que siempre presentí que había sido una mujer. Quizás porque el cuadro era el retrato de una mujer, por eso, mi conjetura. ¿Intrigado al respecto del gracias? Algo, pero más que eso me intriga el saber que hay detrás de ese gracias.

– Entonces, ¿este es el cuadro? ¿Quién es la mujer?

– Sí, este es el cuadro de aquella vez. ¿Quién es la mujer? Realmente no lo sé, no me inspiré en nadie, simplemente esa imagen, esa mujer ya existía en mi mente al comenzar a pintar este cuadro. 

Alondra entonces se atreve a decir, a especular. – ¿No sería curioso que la mujer del cuadro fuera la misma que escribió la nota? ¿No lo creen? En esta vida todo es posible.. Todo, hasta aquello que no puedes creer.

– Bien, creo que ya tengo lo suficiente para cubrir mi historia y además usted señorita, Alondra, me ha dado una buena idea para mi nota periodística. Es interesante saber que detrás de algo visual y palpable como estas obras de arte, exista una historia o mejor dicho un pasado. Espero así con ansia su siguiente exposición, desde mi punto de vista crítico yo le veo un gran futuro, pero todo depende de lo que haga a partir de hoy en adelante. Así que gracias por su cooperación y que siga su éxito Julio Benavente.
 
De este modo el periodista se despide, se dirige a su oficina a redactar su nueva historia. Al poco tiempo, después de dos horas es así como queda.

“El arte siendo una forma de expresar sentimientos y hacerlos explotar en un sin fin de significados va mucho más allá de lo que el artista plasma en su lienzo y lo que el espectador observa al ver la obra terminada. El arte tiene su historia, tiene así vida propia. No se origina en la mente del artista, acontecimientos son los que brindan la energía y la soltura de la mano del pintor en conjunto con su pincel. Bien, en mi anterior artículo prometí a ustedes desenmascarar dos espacios pertenecientes a la obra de Julio Benavente; sin embargo, me he decidido por un camino distinto. Para mi nuevo propósito proporciono una fotografía de una de las obras de nuestro pintor haciendo denotar lo siguiente: Al entrevistarme con nuestro artista para cubrir este artículo, desenmascaré el espacio “De vuelta a la vida” y su punto principal, su origen, nace en el inicio de esta pintura, La mujer. Por lo que me pude enterar, esta precisa pintura no hubiera existido de no ser por algo que quedo en el misterio. Nuestro pintor, en un 27 de Abril de 1949 dio inicio a este cuadro, mismo que resulto ser un reto para hallar esta precisa forma. Nuestro pintor llego a un punto de explosión de furia por no ver lo que su anhelo deseaba, tan es así que lo abandono todo, dejando casi todo destruido en su estudio y huyendo de la escena. Al regresar encontró el inicio de esta pintura, en donde se había quedado, un pincel y esta nota: Gracias, aquí dejo el pincel y el comienzo de algo que si te lo propones puede rendir fruto, comienza de nuevo. No sé, pero presiento que esta vez el resultado será distinto. 

Así que aquí sólo va la primera parte. Este espacio esconde más de lo que nuestro artista nos puede dar a descubrir. Por lo tanto, te invito a ti lector a que desenmascares la segunda parte. Si tienes la respuesta, escríbenos a nuestra redacción, Orizaba 116, 03025, México, Distrito Federal.”
 
Una semana después llega a la redacción la siguiente carta: “Bien, creo que sé cual sería esa segunda parte de la historia. Aquel día yo deseaba quitarme la vida, a ella no le hallaba sentido, no podía más. Al estar a punto de hacerlo oí a nuestro pintor gritar, blasfemar. Instantes después oí cosas quebrarse y oí a alguien huir de todo, de la misma y a la vez de distinta forma a como yo lo quería hacer. Abrí mi puerta y entre a su departamento, observe detenidamente el caos y mi atención se centró en dos cosas: En una manta que estaba sobrepuesta a la ventana y un cuadro en donde se notaba lo que sería el perfil de una mujer. Lo que más me impresionó… fue uno de los colores plasmados en la manta, rojo, un ferviente y ardiente rojo como la sangre. En ese instante observe lo que iba a hacer con mi vida, no me gustó la idea de ver a mamá y a papá llorar. No disfruté entonces la sangre derramada, la lentitud de una muerte, la mía. Ese instante me cambio y me volvió a la vida por eso mismo el motivo de la nota y de ese gracias y me da gusto que haya dado fruto.”

Así se desenmascaro todo, era extraño e irónico que el nombre del espacio, “De vuelta a la vida” fuera lo que realmente paso. El periodista dio con su historia, pero aún así existió un misterio. El determinar quién era esa persona, ponerle un rostro, por otro lado puede que Alondra haya estado en lo cierto y que el cuadro que lleva por nombre La mujer, sea el rostro de ese misterio.

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Published by: sserrat

I'm the new black, but in color and that color is all the words that come up from inside my head. Fact: This Blog is for me to feel like a real writer. It's just like the feeling that the characters from the movie "you got mail" felt when those words appeared on the screen, that's how I feel when I clicked on P.U.B.L.I.S.H.E.D. That's just a great feeling. I can't see myself no writing in the sense of forever. Writing is magic and when you read me becomes true and when you comment starts to scream. I just love it. A place to be, to let myself go.

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