Allow yourself to make Mistakes

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Making Mistakes is Awesome

316440_2432471018068_2084125053_nThe Creativity Path says “Allow yourself to make mistakes”, well at least I’m in the right path because more than once I have made lots of mistakes. In a way I guess I took my chance on something, but it didn’t work in the way I planned or imagined, but wondering about it is so much worst right?
And in order to follow this path I will post in here one of my stories that it is written in my own language: SPANISH.
It may be a mistake because spanish posts in my Blog haven’t had that much luck, so here it is:

 

LA LEYENDA DE LOS ENAMORADOS

Existió en algún momento dado, en un tiempo pasado, en un país lejano cerca de los Alpes la leyenda de los enamorados como solía definirse por las voces latentes y sonantes de los habitantes del poblado de Kiruna. El nombre se debió a un sin fin de circunstancias; ellas eran que en una noche de Febrero, un 14 para ser exactos y siempre así, constante a lo lejos se oía la melodía de la quinta sinfonía de Bethoven, se oían también susurros en palabras de un Cyrano de Bergerac; palabras de amor, sentimiento de melancolía y al final sublimes gotas de felicidad, de un sentimiento de gloria. Sin embargo, ¿por qué todo esto pasaba?, ¿por qué siempre en un 14 de Febrero?, y ¿qué es lo que realmente pasaba, a lo lejos en las montañas del poblado?

 Se establecieron demasiadas conjeturas, teorías, se elaboraron demasiadas historias, pero la que más me encantaba de todas; era la que solía contarme mi abuelo. Él decía: Que allá arriba en las montañas un 14 de febrero, cualquier 14 de febrero se reunían parejas enamoradas a bailar sobre hielo, bajo un hechizo de luna. Envueltos todos en la magia de una sola noche después de haber estado distantes por mucho tiempo sin poderse ver, sin poderse tocar, sin sentir lo que es despertar al lado de la persona que amas, ver el amanecer y verlo morir y descubrirte bajo la lluvia de estrellas estando siempre al lado de tu alma gemela.

 Mi abuelo, cuando comenzaba a hablar sobre esto; nunca podía hallar la forma de detenerse, hablaba con tanto entusiasmo, mismo que lo hacía rendirse ante un sueño; yo entonces, me quedaba mirándolo dormir y me consumía en sus palabras que minutos antes había escuchado, me llegaba hasta imaginar su relato, pero cada vez que estaba a instantes de reconocer, de descubrir las caras, los rostros de esas personas de las que hablaba mi abuelo; me despertaba.

Lo más curioso de todo esto es que me despertaba con tan sublime satisfacción y con una energía inexplicable. Cada vez que hablaba al respecto de esto con mi abuelo siempre sucedía lo mismo; él se entusiasmaba y se rendía en un sueño y yo caía bajo un hechizo y al despertar la misma satisfacción, la misma energía, la misma alegría. 

En otra ocasión platicando con mi abuelo sobre su relato sucedió el mismo entusiasmo y cayó otra vez en un sueño profundo. Sin embargo, en esta ocasión yo no me rendí ante el sueño y lo miré dormir y noté lo que nunca antes había notado. Le noté en su rostro una sublime sonrisa, respiraba en suspiros constantes; oí entonces un susurro y acerque mi oído a su boca y le oí decir: “Te quiero, vida mía. Siempre estoy a la espera de esta noche, mi cielo” y entonces, entonó el sonido de una melodía; la melodía de la quinta sinfonía y de repente me descubrí corriendo a la cocina a ver el calendario que ahí estaba y precisamente era 14 de Febrero; en ese momento sentí que perdía el aire y caí inconsciente al suelo.

Cuando desperté, me encontraba en mi cuarto dentro de mi cama y miré hacia mi lado y se encontraba ahí sentado en el sillón, mi abuelo observando mi sueño y le pregunté que es lo que había sucedido. Él me dijo que realmente no sabía, que lo único de lo cual se acordaba es que estábamos platicando del relato acostumbrado y que como siempre él cayo en un sueño y cuando despertó yo no me encontraba a su lado, salió del estudio a buscarme y me halló ahí, inconsciente en la cocina. En eso lo recordé todo y le conté el otro lado de la historia y fue así que le pregunté con respecto a mi abuela y que me dijera lo mucho que la quería. Él me dijo que había algo mucho mejor y fue así que saco de su cartera una carta, la cual puso entre mis manos.

 La carta decía lo siguiente, era una carta conformada de dos hojas; una pertenecía a ella y la otra a él. En la de él decía:

 Mi dulce vida mía Emilia, hoy te escribo para decirte que te quiero, para decirte que no me importa lo que piensen los demás de nuestro cariño, de lo que piense tu madre. Este amor que nos tenemos sólo debe importarnos a nosotros. Sin embargo, dulce vida Emilia, sobre todas las cosas quiero decirte en esta carta que eres mis palabras, el aire que respiro, el deseo de ser un mejor hombre, de mantenerme vivo en esta guerra que hoy me tiene lejos de ti. Quiero decirte que no pasa ni un minuto en que no piense en esa noche en que te tuve entre mis brazos, ese instante en el que fuiste mía, ese instante en el que sentí que se me iba el aire. Recuerdo tu dulzura, esa inocencia que te robe, en ese tu aliento envuelto en una timidez. A veces la guerra es tan impredecible que a veces me hace perder la noción de lo que es o no cierto y es entonces cuando me pregunto sí lo nuestro fue un sueño; y es entonces, cuando miro al cielo y en la luna se postra tu cara que me ilumina el corazón y hace que éste tintinee con tus latidos en conjunto con los míos y descubro que lo nuestro es tan cierto como esta guerra que parece que no encuentra su fin. Mi dulce vida mía Emilia no sabes cuanto ya deseo estar a tu lado para iniciar la vida que en una sola noche comenzamos y antes de terminarse los renglones de esta carta, déjame decirte que te amo.

Tuyo por siempre, Jerónimo.

En la de ella esta era su respuesta:

 Mi dulce Jerónimo, yo también me muero por verte, tenerte aquí entre mis brazos. Quiero decirte que no te preocupes por mi madre, lo que ella opina; aquí no importa. Lo que importa es lo que tu y yo sentimos, aquello que comenzó por un baile de enamorados en donde nuestros brazos no pudieron encontrar otros mejores a los nuestros; tan así que nuestros cuerpos bailaban al sonido de un vals. Quiero decirte que no puedo estar sin ti y es como si yo misma estuviera en ese tu infierno y por ello mantente vivo, mantente vivo y regresa a estos brazos que son sólo tuyos. Te ama Emilia.

Fue así que descubrí que el amor de mis abuelos fue tan grande que venció los obstáculos de una guerra, las opiniones de una familia. Quizás por ello era tan importante ese relato, esa leyenda. Por otro lado, dos años después de este día, el corazón de mi abuelo se rindió, dejo de latir. Sin embargo, su relato no murió con él, seguía vivo; cada 14 de Febrero lo escuchaba en susurros al abrir mi ventana y mirar al cielo. Tengo que decir que cada 14 de ese mes la historia se hacía cada vez más interesante. Tal parecía que la historia tenía vida propia y sobre todo que la noche parecía escuchar mis secretos minutos después de haber contado su relato puesto que… al anunciarse el silencio del término de una historia que siempre quedaba inconclusa, que siempre quedaba en el misterio; cerraba mi ventana y me dirigía a mi escritorio y con pluma en mano y una hoja en blanco frente a mí me ponía a escribir la continuación de la misma propia historia que se verificaba un año después cuando el viento del horizonte susurraba las mismas palabras que yo ya había escrito. Fue así que me fui haciendo de un instinto de ir más allá de las palabras, más allá de la historia, más allá de lo que mis oídos escuchaban; fue así que me decidí a estudiar periodismo.

Así fueron pasando los años y llego por fin el día de graduación; día que indicaba el fin de una Licenciatura y el inicio de una carrera. Me descubrí tocando muchas puertas de distintos periódicos y ninguna se me abrió; en la última que toque el jefe de redacción me confeso que sin ninguna historia que vender, una historia que mostrará lo que podía yo transmitir y decir como periodista nunca se abrirían las puertas de ningún lugar. Fue entonces, que me decidí ir en busca de la verdad detrás del misterio del relato de mi abuelo, me fui al viejo poblado de Kiruna.

Llegue al poblado con mis notas sobre la historia de mi abuelo y las cartas de amor de mis dos seres queridos, llegue al poblado con mis propias perspectivas sobre la historia y sobre todo, llegue al poblado con todas mis esperanzas. Comencé a hacer preguntas a los habitantes con respecto a la leyenda de los enamorados y nadie joven me pudo decir nada; tal parecía que la leyenda había muerto y ya a nadie le importaba hasta que me encontré a un viejo en una plaza y él si recordaba.

 Él comenzó a hablar y era como escuchar a mi propio abuelo contar su relato. A instantes de emitir su voz unas cuantas palabras ya no era un viejo. Su cuerpo manifestaba la juventud y energía de un hombre como de veinte años. Me contó que la leyenda nació en una noche estrellada, a lo lejos se oía la melodía de la quinta sinfonía de Bethoven, pero que esta melodía sonaba al ritmo de un vals, mencionó también que en el horizonte, entre las montañas se vislumbraba la brillante luz de la luna; añadió de la misma manera entusiasta que quizás eso pasaba a lo lejos, pero en su casa se sentía en el aire el aroma fresco del campo…..

Esas fueron las últimas palabras que pronunciaron su entusiasta y latente voz cuando me dijo que se sentía un poco cansado y deseaba retirarse no sin antes deseándome suerte en mi historia. Decidí entonces, seguirle la pista a esa su última frase la de un aroma fresco del campo y fue así que al siguiente día me encontré a las afueras de la ciudad; minutos después me encontraba ya en el campo y dos horas más tarde me hallaba frente a una cabaña abandonada a la cual me decidí a entrar. Ahí observe al detalle todo lo que me rodeaba y fue así que mis ojos se encontraron frente a un boceto de una mujer que en la parte de atrás de él decía: Viniste en un sueño y en un sueño te fuiste, sin embargo tiempo después en un 14 de Febrero te encontré en las montañas bailando conmigo sobre hielo; firmado por Lorenzo Catalán. De repente vi hacia la ventana descubriendo que se aproximaba la noche así que me dispuse a dormir en ese mismo lugar en el que me encontraba de la forma en que fuera y observe por esa misma ventana las estrellas.

 A la mañana siguiente me dirigí al poblado; llegue al mediodía y en la plaza principal había fiesta y gente bailando. No pude evitar pensar que la nota escrita decía la palabra bailando y me dirigí así hacia donde estaban las distintas parejas y pregunte a todos sí alguien conocía o había oído acerca de un artista por nombre Lorenzo Catalán.

  Entre ellos pude hallar a una persona que pudo aclarar mi duda y dijo: “No sé realmente si lo que voy a decir sea cierto porque uno como humano olvida con mucha facilidad, pero creo haber visto una pintura bajo el nombre de ese artista en el museo de San Julián de Letran. Antes de dirigirme al museo, decidí primero ir a mi hotel y darme un baño, dos horas después ya me hallaba en el museo. Observe todas las paredes de las distintas exposiciones y media hora después me encontré ante la presencia de la obra de un artista, ante la obra del artista que venía buscando por nombre: “Mujer desnuda en sueños esperándome”.

 Me encontré fijamente mirando la pintura durante unos quince minutos y al final de éstos quedo puesta mi mirada sobre la luz reflejada en la pintura. Una luz brillante; brillante como la luna.

 Me empecé a dar cuenta que todas las piezas empezaban a encajar; la música, la luz brillante, el baile, la luna, parejas. Sin embargo, me faltaba hallar algo más que no sabía exactamente que era. Me dirigí entonces a la biblioteca para ver si existía información sobre la leyenda de los enamorados y me encontré en la biblioteca por horas revisando lo que bibliotecaria me había encontrado al respecto.

Me encontré que la leyenda había comenzado a darse por los comentarios de un pueblo que empezaba a escuchar a lo lejos, en las montañas de manera constante cada año, cada 14 de Febrero la melodía de la quinta sinfonía. Se decía que si observabas hacia las montañas sobre ellas podías ver la cristalina luz de la luna. Todo esto sucedía siempre alrededor de las nueve de la noche; se comentaba también que si te encontrabas en el bosque o un parque aún así veías la luz tenue-brillante de la luna.

 De igual manera, algunos comentaban que cuando se comenzaba a escuchar la melodía; si se hallaban en casa, podían oler la primavera aproximarse y oían pisadas como de gente bailando. Entre otros comentarios esto fue en resumen lo que estaba escrito en la historia. La bibliotecaria, me vio tan interesada en el asunto que agrego algo más: “A la historia yo puedo agregar que todos se equivocan al respecto de la quinta sinfonía de Bethoven; esa no era la melodía. Todo esto comenzó con alguien que dijo que las melodías parecían un himno a la alegría, pero eran melodías y no una. Una parecía tener el sonido de una mandolina y similar sonido a las otras melodías lo puedes encontrar en el Café Lejano; es mas la persona que toca ahí te puede contar un poco más al respecto de esta leyenda.

Sin embargo, ya estaba completamente cansada y decidí esperar hasta mañana para ir al Café Lejano. Cuando llegue al hotel, caí rendida sobre la cama y me encontré entre sueños en un lugar lejano, en aquel sueño que una vez soñé y como aquella vez no pude ver los rostros de las parejas que bailaban bajo un hechizo de luna sobre hielo, pero esta vez note otro detalle; estaban todos vestidos de gala. La pareja del centro; el hombre venía vestido con un traje negro con corbata de pingüino y ella con un vestido blanco; era una imagen bella, sublime y en eso me desperté.

Alrededor del mediodía, me dirigí hacia el café y con eso se pueden dar cuenta de lo mucho que dormí. Al llegar se encontraba tocando un arpa la mujer de la cual me hablo la bibliotecaria, Alondra se llamaba.

Y lo más curioso de todo es que Alondra se hallaba envuelta en un vestido blanco como la mujer de mi sueño y sentía que poco a poco estaba hallando una muy buena historia. Un buen artículo que vender. Al terminar de tocar me dirigí hacia ella, le pregunté que sabía ella al respecto de la leyenda de los enamorados y fue así que me dijo:

 “Esta leyenda se ha dado por muchos años aunque se ha muerto en la mente de algunos pocos de este poblado, pero en mi sigue viva. Mi padre y yo solíamos escuchar esta precisa melodía que acabo de tocar, en el estudio oíamos pisadas de gente bailando, pero lo más extraño de todo es que mi papá minutos después de escuchar unas cuantas notas se caía de sueño y se iba a dormir. Yo iba a observarlo, y siempre me encontraba sobre su rostro una linda sonrisa y cuando despertaba tenía mucha energía. En una ocasión le pregunté si se acordaba de lo que estaba soñando, pero nunca cuando le preguntaba se acordaba.”

 Ahí fue cuando me di cuenta que a mí me había pasado lo mismo; a mi abuelo yo también le veía esa sublime sonrisa y antes de que yo pudiera decir algo más la casi última pieza del rompecabezas apareció ante mis ojos. Alondra continua diciendo:

 “Por otro lado, cuando mi padre murió; semanas después me puse a arreglar su habitación y me encontré entonces con un sobre con una carta y una fotografía de mis padres que se tomaron cuando se conocieron en una noche de baile…..

 …..dirigida hacia mí; en la carta decía: ‘Una vez me preguntaste si recordaba lo que había soñado y siempre te decía que no, pero la verdad es que no era cierto, lo recordaba, pero quería que fuera mi secreto. Decírtelo, era como dejarte invadir mi intimidad. La verdad es que soñaba con tu madre; mejor dicho me iba a una cita con tu mamá, allá en las montañas para bailar bajo un hechizo de luna sobre hielo’. Y fue así que decidí que eso era lo que realmente pasaba; cuando oíamos esas melodías y esas pisadas de baile eran gente que se encontraban entre sueños con sus seres queridos que ya se habían ido.”

Esa teoría me encanto; era como escuchar de nuevo el entusiasmo de mi abuelo al contar su relato. Sin embargo, quería verificar esta historia y volví entonces a la plaza donde me encontré a aquel viejo y le pregunte si alguna vez al escuchar la melodía se sentía un poco cansado. La respuesta fue afirmativa; fue así que le pregunte que sí soñaba y si era así qué es lo que pasaba en el sueño y fue así que me dijo:

  “Sé a donde quieres llegar; sí, en el sueño me encontraba con mi esposa y espero un día de estos encontrarla y quedarme con ella, pero déjame decirte que así como yo hay muchos otros. Cómo es que sucede; ninguno de nosotros lo sabe, pero así pasa y es formidable.”

  Creí entonces que ahí se había acabado mi historia, pero no fue así. El final de ella fue cuando regrese al hotel y me quede dormida leyendo las cartas de mis abuelos y descubriendo por fin los rostros de esas parejas de mi sueño, descubriendo que la pareja del sueño era ni nada mas ni nada menos que mi abuela Emilia y mi abuelo Jerónimo, disfrutando de su vida juntos en el cielo bajo la melodía de un vals.

Y así como inicié la investigación de mi historia asimismo inicie la narración de mi artículo para llevarlo a primera hora el día de mañana al periódico donde el jefe de redacción, César, me había dado la gustosa idea y la motivación de hacerlo, de hallar la verdad de la historia. Al terminar mi redacción descubrí que cuando se va detrás de la información es como estar armando un rompecabezas. Así también quise hallar cual era la opinión de una linda lectora que se encontraba curioseando en el estudio, se lo di a leer a mi hija, Ana Paula.

 Su opinión no pudo dármela puesto que al acabar de leer el artículo se quedo totalmente dormida; sólo espero que eso haya sido por cansancio y no porque le resulto aburrida la historia. En fin ya veremos lo que opina el jefe de redacción el día de mañana.

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Published by: sserrat

I'm the new black, but in color and that color is all the words that come up from inside my head. Fact: This Blog is for me to feel like a real writer. It's just like the feeling that the characters from the movie "you got mail" felt when those words appeared on the screen, that's how I feel when I clicked on P.U.B.L.I.S.H.E.D. That's just a great feeling. I can't see myself no writing in the sense of forever. Writing is magic and when you read me becomes true and when you comment starts to scream. I just love it. A place to be, to let myself go.

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