A New Spanish Story (May 14th)

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Hi There!

cassette-tape-art-erika-iris-simmonsSometimes you start a Blog with same creative writing or style and then you decide to change it, give it a twist, one gives it another flavor and then turns out what it is going nowadays; anyway, here I am again sharing with you a new story written in my own language. As a matter of fact I don’t know if I like this story or not, but either way is part of me so here it goes, please enjoy:

Bajo el Hechizo de la Luz

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Sin saber cómo ni por qué razón Christian y Julieta llegaron juntos cada uno por su lado a la vieja casona de la calle 23; ambos se guiaron por la luz que como destello se reflejó a través de sus perspectivas ventanas. En el momento del destello de la luz tanto Christian como Julieta estaban en sus respectivas casas. Ambos se habían quedado dormidos antes del destello a la misma hora de la noche; exactamente a las 23 horas y ahí no terminaban las rarezas. Ambos habían nacido un día 23, pero de diferentes meses cada uno; sólo tres meses de diferencia y entre ellos sólo tres años de diferencia de edad. Ambos supuestamente no se conocían, pero vivían sobre la misma calle, iban a la misma escuela y los dos trabajaban en el mismo lugar nada mas que él por la tarde y ella por la mañana. Mucho en común y un minimito de diferencia y ahora esto. Y se me olvidaba decirte lo más extraño; ella contaba con 20 años de edad y él 23. Marcaba el reloj de la vieja casona; las 23 horas con 23 minutos y 23 segundos y contando cuando dejo sentir su ritmo a través de un destello de luz. Sonámbulos ambos se pararon de sus respectivas camas y se dirigieron hacia la vieja casona; cada quien por su lado, él desde el norte y ella desde el sur. Al llegar el entro por la puerta trasera; mientras que ella entro por la puerta principal. Poco a poco se fueron aproximando hacia donde se encontraba el origen del destello de la luz; que provenía de la vieja lámpara que se postraba de pie en medio del vestíbulo. A punto de encontrarse uno con el otro estaban, sin embargo, tal pareciera que no se encontraban solos en la vieja casona. A pasos de distancia uno del otro estaban cuando dos ruidos estruendosos se oyeron en el fondo de la habitación y los dos abruptamente se despertaron preguntándose a si mismos dónde estaban y antes de poder verse uno al otro; la luz de la lámpara los deslumbro nuevamente dejándolos de nueva cuenta dormidos y los dos cada uno por su lado regresaron a sus respectivas camas. Pero espérate, déjame decirte que cuando la luz los deslumbró hizo de las suyas; cada uno se llevo impreso, impregnado en su piel el aroma del otro. Sería esto suficiente para que la siguiente vez que se vieran se reconocieran. Eso sólo el tiempo lo diría.

 

Al día siguiente Julieta y Christian no se acordaban de nada de lo que había sucedido la noche anterior, pero tenían un sentimiento dentro de sí mismos que no sabían cómo explicarse como que sin querer sabían algo, pero sin lograr reconocerle. Se sentían cansados y las palmas de sus pies lo demostraban; requerían de un baño caliente, pero tomar este baño ¿haría que se borrará de la piel de cada uno la fragancia del otro? Estando bajo el agua; la fragancia se hizo notar tal como si estuvieran bañándose en ella y poco a poco se fue evaporando, pero la sensación de un principio subsistía. A lo largo del día Julieta y Christian sentían que algo les faltaba hacer, pero no tenían claro que. Se llego así de nueva cuenta la noche y de nueva cuenta la vieja casona, la lámpara no podían prescindir de su presencia y en un destello de nueva cuenta les llamo. En esta ocasión ambos se encontraban despiertos, pero eran las 23horas con 23 minutos con 23 segundos cuando el reloj de la vieja casona los llamo a través de un destello de luz. Por alguna razón inexplicable los dos se encontraban viendo hacia la ventana cuando el destello de luz desde lo lejos comenzaba a nacer hasta hacerse completamente brillante frente a sus ojos. Los dos alimentados por la intriga se encaminaron hacia el origen de la luz. Al llegar a la casona; en esta ocasión ella entro por la puerta trasera y él por la puerta principal y sonara raro, pero con cada paso que daban sentían la presencia del otro, pero de nueva cuenta no parecían ser los únicos en la vieja casona y aquéllas presencias sin nombre comenzaban a hacer de las suyas. Éstas notaron de inmediato que tanto Christian como Julieta sentían la presencia del otro con cada paso y parecía no gustarles y entonces crearon distracciones. Christian empezó a oler su aroma favorito de avellana. Julieta en cambio la distracción que recibió fue auditiva, escuchar su favorita melodía. Quizás por instantes no sentían ya la presencia del otro, pero la intriga seguía y continuaban caminando hacia el origen de la luz. Y eso mismo era lo que las presencias querían evitar a como de lugar, la curiosidad mato al gato y ellas lo sabían, pero a Julieta y a Christian no les importaba. Las rarezas continuaban, Julieta comenzó a saborear el sabor avellana y Christian comenzó a sentir en las palmas de sus pies el ritmo de la melodía y comenzaba a caminar con estilo. Se encontraban a un metro del origen de la luz y de encontrarse el uno con el otro y las presencias comenzaban a inquietarse y con esa precisa inquietud hicieron el ruido más extenuante posible para que ellos no se conocieran, no se vieran, no llegaran a la lámpara. Estando ya en el vestíbulo a corta distancia del uno del otro, a punto de llegar a la lámpara todo se oscurece; sin embargo, tanto Christian como Julieta sabían a cuantos pasos estaban de distancia de la lámpara. Las presencias tenían que dar su último intento de distracción y comenzaron por encender todas las luces, pero no, ellos querían encender esa lámpara, querían alumbrarse de ella, querían ser ella. Llegaron a ella, se vieron uno al otro, se preguntaron en silencio uno al otro utilizando sólo su mirada quién debía encender la luz y ambos decidieron hacerlo al mismo tiempo; justo antes de jalar el cordón que la encendería sus manos se tocaron, sus ojos se vieron, sus labios saborearon y así la luz encendieron y en ese instante en la lámpara se convirtieron.

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